"Make" o "do". "Say" o "tell". "Bring" o "take". El inglés está lleno de pares de palabras que parecen intercambiables pero no lo son.
No es vocabulario. Es gramática disfrazada de vocabulario. Cada par tiene reglas de uso específicas que no siguen ningún patrón obvio. "Make a mistake" pero "do your homework". "Say hello" pero "tell me".
Estas confusiones son un clásico de los niveles B1-B2. Entenderlas es fácil. El problema es que tu boca sigue diciendo "do a mistake" mientras tu cabeza ya sabe que está mal.
Por qué nos cuesta tanto
En español, "hacer" lo cubre casi todo. Haces la cama, haces los deberes, haces un error, haces una pregunta. Es un comodín universal.
En inglés tienes que elegir: make, do, take, have, give. Y la elección depende del contexto, no de la traducción literal.
Tu cerebro traduce "hacer" → "make" o "do" al azar. Aciertas la mitad de las veces. El problema es que la otra mitad suena raro a oídos nativos. No incorrecto técnicamente, pero sí artificial.